Historia

Un pastor de Colomera (Granada), llamado Juan Alonso Rivas, apacentaba su ganado, cabras y ovejas, en las alturas de Sierra Morena junto a la cumbre del Cabezo. Era cristiano sencillo y fervoroso, quizás algo entrado en años y estaba aquejado de una anquilosis o paralización total en el brazo izquierdo. Empezaron a llamar su atención las luminarias que divisaba por las noches sobre el monte cercano a donde tenía su hato y a las que se sumaba el tañido de una campana. Finalmente quiso salir de duda y en la noche del 11 al 12 de agosto del año 1.227 resolvió llegar a la cumbre. A su natural temor sucedió una expresión de asombro y gozo, porque en el hueco formado por dos enormes bloques de granito, encontro una imagen pequeña de la Virgen, ante cuya presencia se arrodilló el pastor y oro en voz alta entablando un diálogo con la Señora...

Y desde aquí, el Santuario se hizo realidad

Culminada la total restauración del Santuario, tras la guerra civil, por el Organismo de Regiones Devastadas, se plantea la ampliación de las dependencias para albergar a la Comunidad Trinitaria que lo regenta, de ahí que se pensara en un edificio anexo, en el lado sur del Santuario. Pero la idea se modifica al considerar que mejor se ubicaba la residencia religiosa en el propio edificio principal, en su ala N.E. Así, al pie de la fachada sur e independientemente del edificio de referencia, se lecantó el Parador Nacional, también por Regiones Devastadas, considerando la existencia de un público potencial de este tipo de establecimientos; tanto en turismo religioso; en el sociopolítico en aquel momento, por el significado entonces del lugar; y en el mundo de la caza mayor, con importantes fincas cinegéticas alrededor del Santuario. Funcionó el Parador desde 1947 hasta la década de los setenta del siglo XX, compartiendo parte del personal con el Parador de Riaño (León) y alternando sus aperturas según lastemporadas de pesca y monterías/romería.

Su cierre, su total abandono y el inexorable paso del tiempo, dejaron este lugar en ruinas, dando con los años un aspecto lamentable, y más, estando como estaba, junto a un Santuario, que además se había vuelto un lugar multitudinario en muchos momentos del año.